La elección de productos de PRFV, como alternativa a materiales más tradicionales como el acero galvanizado o inoxidable, el hormigón y la madera, puede aportar ventajas decisivas en función del campo de aplicación y del interlocutor.

A modo de ejemplo, no exhaustivo:

  • la ligereza del material (en promedio, un 75 % más ligero que su homólogo de acero) favorece su uso por parte del proyectista en todos los casos en que no se desee sobrecargar obras/cimentaciones existentes, pero también por parte del instalador, que manipula los materiales en obra sin medios de elevación especiales;
  • la elevada resistencia a la corrosión, equiparable a la de un acero inoxidable AISI 316, permite al proyectista proponer al cliente final una solución que responda a las exigencias de agresividad ambiental a un precio más competitivo que el del acero inoxidable y ligeramente superior al del acero galvanizado;
  • el aislamiento eléctrico favorece su elección por parte del proyectista y del cliente en toda aplicación en la que se desee reducir al mínimo el riesgo de electrocución, instalando soluciones que, además, no requieren instalación de puesta a tierra;
  • la facilidad de procesamiento/mecanizado/personalización en obra, incluso con equipos no sofisticados, hace que proyectista e instalador prefieran esta solución, por tiempos y costes, ya que minimiza la necesidad de un levantamiento previo de medidas y del desarrollo de ingeniería de detalle.
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